No hay llegada al consciente sin dolor- Carl Gustav Jung

jueves, octubre 13

Peter Pan me hace llorar.


El domingo pasado mientras almorzaba antes de un viaje de la ciudad donde mis padres habitan hacía la ciudad donde resido hubo el típico cambio de canales erráticos en la televisión de una persona que jamás la mira y busca algo de utilidad para distraerse. Entonces, por una proeza sincronística sumada al aburrimiento y falta de opciones interesantes terminé viendo una película que según recuerdo, en mi niñez me provocaba algo de escalofríos; la cinta fue "Hook" con Robin Williams.

En esta película dicho actor interpreta a Peter Pan ya adulto y con hijos viviendo una vida monótona y cotidiana, su pasado en el "nunca jamás" olvidado, tiene a sus hijos secuestrados por Garfio por lo cual debe regresar y "recordarlo todo". ¿Por qué menciono todo esto? Siendo Peter Pan el ejemplo más fácil de reconocer del "Puer Aeternus" me gustaría hablar sobre mi reacción ante esta "secuela". 

En un momento específico de la película, cuando el personaje (cuyo nombre no recuerdo, era Peter algo) recobra la memoria sobre su identidad, olvida momentáneamente a sus hijos. En ese pasaje específico pude sentir una extraña familiaridad acompañado de una cierta tristeza, tal sentimiento persistió por el resto del día lo cual me llevó a meditar sobre ello durante algunas horas. ¿Por qué me conmueve Peter Pan? Encontré la respuesta en mi familia y  esta fue bastante reveladora ayudándome a comprender un poco más la dinámica que rodea actualmente la situación familiar: Mi padre es un Puer Aeternus. Ese momento donde Peter Pan olvida a sus hijos, ríe, juega como antaño cae justo en la conducta que posee mi padre en estos momentos, el "Joven Eterno" con miedo a crecer y morir. Ya que mi padre, un hombre de ahora 59 años se encuentra en su viaje por el "nunca jamás" luchando contra el tiempo y compitiendo con sus hijos en cierto grado.

¿Pero por qué me conmueve? Algo que he introyectado hace un par de años y que, como profecía auto cumplida ha ocurrido es la similitud de mi personalidad con la de mi padre. Poseemos mucho en común, la ansiedad, el miedo, la inseguridad y principalmente el Complejo de Madre. Por eso lloré, por mi padre y por mí mismo, siendo un "muchacho perdido del nunca jamás" con el pronóstico de convertirme en un posterior Peter Pan siendo esto algo que no deseo. Al mirar a mi padre veo un futuro aproximado de como seré, quizás por ello lucho contra mi complejo, el miedo y busco estar completo.

Namasté.

1 comentario:

La Perfida Canalla dijo...

A mi tampoco me gusta Peter Pan, pero todos tenemos algo de el dentro

Por cierto soy Pérfida
Un saludo coleguita